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De formación autodidacta, Rafa García (Malaga, 1997) crea un estilo propio, minimalista y muy particular dentro del arte en el siglo XXI, en el que las sinergias entre la tradición y la innovación discurren hacia  un estilo abstracto. El uso libre de formas, combinado con una paleta de colores aplicada a través de diferentes materiales y texturas, hace que sus composiciones recuerden ligeramente a corrientes informalistas del siglo XX.

La iniciación de García en el arte fue a través de dibujos, principalmente retratos de familiares y amigos. Sus primeras tomas  de contacto le llevaron a adscribirse a un surrealismo influenciado por artistas que ha tenido siempre como referentes: Joan Miró, Matisse, Saura. El espíritu de Antoni Tàpies también se manifiesta  en su manipulación y presentación de figuras geométricas: "La belleza de lo trágico” (2022), oTodos con todos en todos sitios” (2021).

 

La belleza y el presente son dos grandes temas que atraviesan el trabajo del artista. Captar lo universal en lo cotidiano. Lo que es propio del aquí y el ahora, el presente. En su búsqueda de expresión personal, destaca su afán de creación: “el simple hecho de crear algo de la nada provoca una profunda satisfacción, es gratificante”. Su uso particular del color y el uso del contraste entre blanco y negro, dotan su pintura de una energía juvenil que refleja el espíritu de su día a día. Su obra tiende a unificar y poner en diálogo al artista con el espectador. El artista expresa y el espectador entiende y da forma al mensaje. La representación de lo intangible, mezclado con la materialización de su mundo interior, da forma al imaginario del artista, donde confluyen trazos, líneas y formas que buscan la belleza en su máximo esplendor. 

 

La incursión de García en la cerámica puede entenderse como su continuo deseo de experimentar con materiales nobles y medios diferentes. Los creaciones del pintor muestran  delicados trazos y consigue una sinergia entre lo antiguo y lo moderno. Dentro de los cántaros que navegan entre lo más puramente tradicional encontramos ejemplos como “Casa Macareno” (2021), con claras referencias a la tradición andaluza. Sin dejar de lado el reconocimiento por la artesanía, el artista configura piezas de barro natural hechas a mano. 

 

“El arte es mi forma de manifestarme, es cómo me conozco más y mejor a mi mismo”, su práctica acaba convirtiéndose en un esfuerzo por relacionar de forma especial las ideas y el sentido estructural del arte, de esta forma con un sentido evocador y específico, García crea bajo el sentido de la  perdurabilidad en el tiempo, el recuerdo de su obra.